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Mientras tu copia llega a tu correo…

Si tienes entre 39 y 59 años, lo mismo esto de aquí abajo te interesa:

 

 

Duérmete más rápido, descansa mejor, y recupera tu energía vital.

En tan solo 21 días.

Garantizado.

Con un nuevo método efectivo (probado por la ciencia), y 100% natural.

Ah, y dedicando menos tiempo del que tardas en hacer la cena.

Te lo explico aquí:

 

 

Científicos han descubierto un nuevo tratamiento revolucionario, el cual:

Te hace vivir más años.

Mejora tu memoria.

Te protege del cáncer y la demencia.

Previene los resfriados y la gripe.

Reduce el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Reduce el riesgo de diabetes.

Te hace parecer más joven y atractivo.

Te mantiene delgado y reduce las ansias de comer de manera poco saludable.

 

Y, además, en el día a día:

Te hace más feliz.

Te hace tener más energía y motivación.

Te hace estar menos deprimido y reduce tu ansiedad.

 

¿Estás interesado?

Pues mira:

Esta increíble lista de beneficios no corresponde a un nuevo tratamiento milagroso revelado por científicos en el laboratorio.

Ni creado por una empresa farmacéutica multimillonaria que trata de seguir llenando sus bolsillos.

Corresponde a algo natural que todos (tú y yo incluidos) hacemos cada día.

Ese algo es…

 

*** (redoble de tambor) ***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DORMIR

 

Eso es.

Dormir es esencial para nuestra vida.

Así lo demuestran los más de 17.000 estudios científicos realizados en las últimas décadas.

Y aparte de los beneficios demostrados que tiene para nuestra salud física y mental…

Todos sabemos lo bien que se siente uno tras haber dormido como un bebé.

¿No es así?

Es casi como volver a nacer.

 

 

Esos días te levantas con el ánimo por las nubes.

Listo para cualquier cosa y con ganas de comerte el mundo (incluso si no eres de desayunar).

 

Imagínate ese GRAN día:

Te levantas de buen humor y llegas más motivado a trabajar.

Te concentras mejor.

Incluso los clientes o compañeros más difíciles no parecen tan difíciles ese día.

Lo mismo hasta te preguntan qué has hecho esa mañana para tener tanta vitalidad.

 

Luego llegas a casa y todavía tienes fuerzas para ponerte con aquella receta que querías aprender.

Para ir a tu clase de ejercicio sabiendo que puedes darlo todo y más.

Para igualar los niveles de energía de tus hijos (¡y sacar la paciencia que necesitas!).

Para disfrutar más con los tuyos.

 

Pero si esto es así… si dormir es algo tan bueno y encima se siente tan bien…

¿Por qué muchos de nosotros no tomamos cada día la dosis necesaria de este gran remedio natural?

 

Al fin y al cabo, si alguien inventara un tratamiento con los mismos efectos positivos que tiene dormir…

La gente haría colas kilométricas y pagaría montañas de dinero por conseguir solo una pizca de esa panacea.

 

Pero para dormir no hay que hacer nada de eso.

No tienes que hacer colas ni pagar.

Tampoco tienes que salir de casa.

Y es completamente gratis.

No dependes de una receta médica ni de una compañía que lo fabrique y te lo suministre.

Entonces te vuelvo a preguntar:

¿Por qué algunos no dormimos todo lo que deberíamos?

¿O todo lo bien que podríamos?

 

Entre las razones que puedes estar pensando hay una clave:

No sabemos cómo.

Así es.

Me explico:

Sabemos “dormir”, pero no sabemos “cómo dormirnos”.

Ni “cómo dormirnos para descansar profundamente”.

Nunca nadie nos ha enseñado.

Y eso es una tragedia.

Verás…

 

Durante el tiempo que estamos despiertos hacemos muchas cosas:

Trabajamos.

Nos estresamos.

Tenemos conversaciones (y discusiones).

Algunos vivimos unos dramas que ni en las novelas.

Nos estresamos un poquito más.

Sentimos muchas cosas.

Placer, dolor, alegría, angustia, ilusión, arrepentimiento, …

Y sobre todo pensamos.

Pensamos MUCHO.

¿Y luego…?

 

 

 

 

 

Luego pensamos un poquito más.

Una investigación reciente sugiere que tenemos más de 6.000 pensamientos diarios.

Pensamientos positivos, negativos, y todo lo de en medio.

Un montón de ideas y emociones que vamos acumulando dentro de nosotros.

Llega la noche, y nos acostamos con todo eso.

¿Así cómo vamos a relajarnos, descansar plácidamente, y despertarnos frescos?

¿Por arte de magia?

Es imposible.

 

Eso es como si fuéramos a hacer ejercicio, llegáramos a casa empapados en sudor, y nos fuéramos a la cama sin ducharnos…

Con todo ese sudor seco sobre la piel y con la suciedad del ambiente encima…

Y luego esperar despertarnos bien limpios y perfumados.

Eso no va a pasar.

 

Si eliminamos las capas de bacterias y otros residuos que no queremos sobre nuestro cuerpo (aunque no sudemos)…

¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestra mente?

¿Por qué no “limpiamos” esas capas de pensamientos que vamos acumulando durante el día?

 

Si te vas a la cama con todos esos pensamientos pasa lo siguiente:

Te acuestas, pero tu mente sigue funcionando.

Sigues dándole vueltas a la cabeza, aunque no quieras.

A veces lo que te preocupa y te estresa es un problema real:

“La conversación de mañana va a ser un mal rato”

“Acabo de recordar las 73 cosas que tengo pendientes”

 

Otras veces, a tu mente le da por tirar del catálogo de errores que has cometido a lo largo de tu vida:

“Vergüenzas que he pasado en público: Volumen 12”

“¿Y si hubiera hecho…?”

De miserias por las que has pasado.

O de catástrofes que podrían ocurrir, aunque la probabilidad de que pasen es minúscula.

 

Todo esto es gracias a dos famosos personajes:

“Tu Memoria Del Pasado” y “Tu Imaginación Del Futuro”

Ese par de indeseados que se presentan en tu fiesta de pijama sin haber recibido invitación.

Da igual si es uno, otro, o los dos.

Un pensamiento puede tener el efecto estimulante de 3 cafés.

 

Entonces miras el reloj y haces la cuenta de lo poco que vas a dormir.

Quizá en ese momento decides poner la alarma un poco más tarde, para tratar de exprimir un poco más de sueño.

*** La alarma sonará en 5 horas y 57 minutos. ***

 

Oh, oh.

Visualizas lo agotado que vas a estar mañana.

Así que te dices que vas a dormirte “ya en serio”.

Olvidando que intentar dormirte a la fuerza lo hace más difícil todavía.

Vas entrando en el mundialmente conocido (y universalmente odiado) bucle del infierno:

<<…Te frustras porque no puedes dormir…

No puedes dormir porque te frustras…

Te frustras porque…>>

¡Aargh ya está bien!

 

Esta situación es también conocida como la “pesadilla” que se muerde la cola.

Tener una pesadilla… pero estando despierto.

Puras ironías de la vida.

 

Lo sé.

Sé lo que se siente.

 

Desafortunadamente, es posible que lleves así un tiempo.

Batallando contra esa incapacidad para quedarte dormido.

O tapándola con alguna distracción.

De hecho, se estima que al menos el 50% de los españoles tiene problemas para conciliar el sueño.

Para algunos, esta situación es rutina y los está llevando a un desequilibrio vital.

Un desequilibrio en el que:

“Estás medio dormido de día y medio despierto de noche”.

Nunca totalmente enérgico, ni nunca completamente descansando.

Es un ciclo que se alimenta a sí mismo.

Además, parece que este ciclo empeora a medida que avanzamos en edad.

Pero quizá en tu caso es algo puntual.

De solo algunos días sueltos, por aquí y por allá.

Tal vez porque en este momento estás pasando por una situación especialmente estresante.

En cualquier caso, nada de esto es deseable.

Tanto el bucle del infierno como el ciclo del desequilibrio… son sitios a los que no queremos llegar.

 

Pero hay algo que podemos hacer para evitarlos.

Te cuento.

Para quedarnos dormidos más rápida y fácilmente al acostarnos…

Tenemos que alcanzar un estado óptimo de relajación ANTES de irnos a la cama.

Un estado de paz interior,

De tranquilidad mental,

De armonía profunda.

Llámalo como quieras.

Podemos ponerle muchos nombres diferentes a ese estado, pero tú sabes a lo que me refiero.

Todos conocemos ese sentimiento.

Todos lo hemos experimentado alguna vez.

Aunque es posible que lo hayamos olvidado.

O que solo conservemos un vago recuerdo, lamentablemente.

Pero la buena noticia es, que podemos recuperarlo.

 

Porque, al fin y al cabo, el ser humano está hecho para relajarse y descansar por naturaleza.

¿No es así?

Estamos hechos para recobrar nuestra energía y equilibrio durmiendo.

Es lo más natural y lo más innato que hay.

Lo hacemos desde que nacemos.

Y lo llevamos haciendo al menos 200.000 años sin ningún problema.

Desde que el primer ser humano apareció en esta tierra.

Y no lo hacían precisamente en sábanas de seda ni almohadas viscoelásticas ni fragancias de lavanda.

Sino sobre piedras y pieles sobre el suelo.

Por tanto, llegar a ese estado de paz y dormirnos sin esfuerzo, es algo que todos podemos conseguir.

Y “todos” te incluye a ti.

Es completamente posible porque está en nuestra naturaleza.

 

Y esto no es solo algo a lo que podemos aspirar, sino que es algo que nos merecemos.

Quizá te ha pasado alguna vez lo que a mí.

Que miro hacia atrás en mi vida y me doy cuenta de aquellas veces en las que no me he cuidado como debería.

Literalmente, me he des-cuidado.

He descuidado mis necesidades, mi salud, o mi bienestar.

En ese momento no podía verlo claramente.

Pero luego me ha pasado factura.

(Y la he pagado con intereses).

 

Por eso, por mi propia experiencia…

Considero que todos merecemos, al menos, darnos la oportunidad de cuidarnos y vivir un poco mejor.

De construir una base sólida sobre la que elevar nuestra vida y felicidad.

Y si hablamos de la base del bienestar, relajarse y dormir bien son los cimientos.

 

Por supuesto, nuestra vida actual no es la misma que la de nuestros antepasados.

Tenemos problemas y quebraderos de cabeza modernos.

Vivimos en una sociedad de mucho ruido.

De responsabilidades continuas y de trabajar hasta tarde.

De compromisos sociales o situaciones familiares que roban nuestra energía.

De estrés crónico.

De no desconectar nunca.

 

Y todo esto es cierto.

Pero aquí tengo que hacer una aclaración sobre una creencia muy extendida.

La creencia de que tener desafíos o responsabilidades es incompatible con dormir bien.

La creencia de que si se tiene una cosa, no se puede tener la otra.

Pero eso no es así.

 

En la vida de cualquiera siempre va a haber retos.

Y digo, SIEMPRE.

Algunas épocas más, y otras, menos.

A no ser que cojas una manta, y te encierres en una habitación por el resto de tu vida, vas a encontrarte con desafíos y situaciones que te pueden causar estrés.

Esa es la realidad.

 

Piensa en las distintas situaciones de la vida como las olas del mar.

Siempre van a estar ahí.

A veces más salvajes. Otras más calmadas.

Ahora.

Sabiendo esto, tienes 2 opciones:

Opción 1. Dejar que las olas te golpeen, te arrastren y te revuelquen por la orilla, bajándote el bikini o el bañador y exponiéndote públicamente (y metiendo arena hasta donde no brilla el sol).

Opción 2. Aprender a surfear esas olas.

 

O traducido a lo que estamos hablando:

Opción 1. Dejar que las situaciones difíciles de tu vida interrumpan tu merecido descanso.

Opción 2. Aprender a alcanzar un estado de relajación antes de acostarte.

Para que llegues a la cama con mucha “hambre de sueño”.

Como si tuvieras mini luchadores de sumo colgados de las pestañas.

Y para eso, hay estrategias.

Hay formas de hacerlo.

Tenemos que preparar nuestro cuerpo y nuestra mente.

 

De esta manera nos aseguramos de que NO acabamos dando vueltas entre las sábanas, persiguiendo el sueño sin esperanza.

Porque como ya sabemos, todo esfuerzo por alcanzarlo lo aleja todavía más.

Hay que invitarlo a venir.

Hacer que venga él.

Esto es lo que llamo “echar de comer a la paloma”.

 

Si eres de los que ya me conocen, entonces entenderás qué quiero decir.

Si no, un poco más abajo te cuento más sobre esto, y sobre cómo hacer que el sueño venga por sí solo.

 

 

Ahora quizá estás pensando que tú ya haces algo para alcanzar ese estado de relajación y paz antes de acostarte.

Es posible que te pongas la última serie o novela…

O la película de turno que echen ese día (que lo mismo has visto ya un par de veces).

O tal vez te entretienes viendo cualquier cosa en el Tik tok.

O quizás tienes algún otro tipo de pasatiempo más elaborado.

Todo eso está bien.

(Bueno, posiblemente lo de poner la tele hasta dormirte no le hace tanta gracia a tu pareja).

 

Es posible que todo eso funcione, que te distraiga temporalmente.

Pero te pregunto:

¿Estás realmente relajado? ¿Completamente?

¿O todavía hay un runrún en el fondo de tu mente?

Puede que subir el volumen externo cubra un poco el ruido interno…

Pero no acaba con él.

No lo silencia.

Si te duermes con ese runrún no vas a dormir tan plácidamente como podrías.

 

Y también hay personas que van más allá de simples distracciones.

Están aquellos que toman otros productos, o drogas, o necesitan unos tragos para poder relajarse y dormir.

Esto último parece que ayuda, pero en realidad, no es así.

El alcohol no te hace descansar; lo que hace es “sedarte”.

Interfiere con tu ciclo del sueño y te hace despertarte antes de lo que deberías (y más cansado de lo que deberías).

 

Además, te impide alcanzar los estados más reparadores del mismo…

Entre ellos la fase REM, que está asociada con la consolidación de los recuerdos, y el procesamiento de las emociones.

 

¿Alguna vez te ha pasado que por la noche algo te parece un problema gigantesco, y luego por la mañana ya no te lo parece tanto?

Pues esto es en parte gracias a esa fase REM.

Puedes pensar en ella como una alquimia emocional.

Alquimia significa una “transmutación maravillosa e increíble”.

Y esto es justamente lo que pasa aquí.

En esta fase del sueño, tu cerebro coge todas las emociones difíciles que has tenido mientras estabas despierto, y las procesa para que sean menos dolorosas y menos intensas al día siguiente.

Y te cuento esto porque hay ciertas cosas (como las alternativas que te mencionaba antes) que interrumpen esa alquimia emocional.

 

 

OJO

 

Con esto no quiero decir que deberías hacer esto, o lo otro.

O que no deberías hacer esto, ni lo otro.

Lo que quiero decir es que lo bueno de hacer cualquier cosa está en hacerlo porque lo DISFRUTAS.

Porque quieres.

Porque te encanta.

No porque lo necesitas.

No porque lo necesitas para dormir.

 

Para dormir (y dormir bien) hay una solución 100% natural que no te hará despertarte cansado.

Esta solución va de lo que te decía antes.

De recuperar la habilidad innata que tenemos para relajarnos y dormir a pierna suelta.

Y por eso funciona, precisamente.

Porque consiste en alinear nuestra rutina con el equilibrio vital de nuestro cuerpo.

Y esto puede hacerse a través de un método, que te voy a explicar.

Un método que tiene 2 aspectos diferentes.

 

Por un lado, está el aspecto interior.

Es decir.

Nuestra mente. Nuestro cuerpo. Nuestras emociones.

Y aquellas cosas que están en nuestra mano para que estas dimensiones interiores estén alineadas con ese equilibrio natural.

 

El segundo aspecto del método es todo lo externo.

Nuestro hogar.

El entorno en el que vivimos.

Y cómo tener un ambiente ideal que nos ayude a recuperar ese equilibrio.

 

Te cuento sobre ambas partes con más detalle.

Empiezo por la primera: 

 

Como Tener El Día Perfecto Para Alcanzar La Relajación Interior Y Descansar Mejor

¿Qué es justamente lo primero que haces cuando abres los ojos por la mañana?

¿Darle al botón de posponer la alarma? ¿5 minutitos más?

¿Mirar el móvil? ¿Quizá incluso abrir el Whatsapp?

¿Pensar en todo lo que tienes que hacer?

¿Abrir las cortinas o persianas?

¿Visitar el cuarto de baño?

 

A simple vista puede no parecerlo, pero la forma en la que das la bienvenida al nuevo día importa.

Va a definir cómo va a ser el resto de tu jornada.

Y aunque no lo creas, también influye en cómo vas a dormir la noche siguiente.

 

Mucha gente no es consciente, pero:

Una noche de descanso placentero comienza por la mañana.

Esta es una regla que todo buen durmiente sabe.

 

Piensa en tu alarma.

En la hora a la que la pones, y en el tono de alarma que usas.

Lo mismo ahora ni recuerdas cómo es.

Pero el caso es que comienzas el día “alarmándote”.

La palabra “alarma” viene de “al-arma”, literalmente.

Que era la expresión (y el grito) que se usaba cuando venía el enemigo.

Esta no “suena” como la mejor forma de empezar el día.

 

Preferiblemente queremos empezar el día con una sensación de tranquilidad y paz, ¿cierto?

No con la sensación de que tenemos que ponernos la armadura o el uniforme militar para ir a la guerra.

 

Y esto es solo un detalle de nuestro despertar.

Imagina la de pequeñas cosas que puedes hacer para asegurar que vas a tener un mejor día y vas a dormir mejor esa noche.

 

Antes te decía que hay que invitar al sueño, no perseguirlo.

Pues bien.

Esto es a lo que me refería.

Con las cosas de este método, aumentarás las posibilidades de que el sueño venga a ti más fácilmente.

Por sí solo.

 

Hay diferentes estrategias para diferentes tipos de personas y estilos de vida, pero hay 1 que es la más importante de todas:

Una poderosa técnica de relajación de 15 minutos para desconectar de tu rutina diaria.

Para bajarle el volumen al ruido interno.

A esos pensamientos indeseados con los que no quieres acostarte.

Solo haciendo esta técnica y nada más, notarás una mejora en tu descanso gracias a una relajación instantánea.

 

Sé que llegas a casa y tienes cosas que hacer.

Por eso esta técnica ha sido simplificada y condensada hasta el mínimo tiempo posible, sin perder su efectividad.

Porque, al fin y al cabo, si no dedicamos ni 15 minutos a nuestro bienestar…

¿Qué merece ese tiempo?

 

15 minutos es lo que al final se nos va organizando un par de cosas en la cocina, o delante de cualquier vídeo en el móvil.

O el tiempo que dedicamos a contestar algunos mensajes o audios que tenemos pendientes.

Si sacamos tiempo para todo eso, también podemos sacarlo para nuestra calidad de vida.

 

Pues esta técnica forma el corazón de la primera parte del método.

La segunda parte es:

 

Cómo Convertir Tu Espacio De Descanso En Un Oasis De Tranquilidad Y Armonía

Te pregunto:

¿Cuándo te fijaste por última vez cómo influye en tus emociones abrir la ventana de tu dormitorio?

¿O echar las cortinas durante el día, aunque no pases tiempo en tu habitación?

¿O el efecto que tienen algunos objetos de tu cuarto en tu descanso?

¿Y tu ropa de cama en…?

Bueno… podría seguir, pero te haces una idea.

 

Nuestro dormitorio (y toda nuestra casa en realidad) es nuestro templo.

Es decir.

Un lugar sagrado, donde deberíamos rendir culto a la tranquilidad y al bienestar.

Es posible que ahora mismo no lo veas así.

O no lo consideres como tal.

Pero la manera en que lo trates y lo cuides va a influir en tu estado de ánimo.

 

Hay muchas cosas en tu templo que pueden mejorar ese estado…

O hacer todo lo contrario:

Pueden robarte la energía por completo.

Algunos de esos elementos son cosas a las que quizás ni siquiera prestas mucha atención.

Y que pueden afectarte más de lo que sospechas.

 

Esta parte del método va de identificar esas cosas de tu dormitorio que pueden estar alterando tu equilibrio.

Contiene ejemplos para que puedas identificarlas…

Y para que puedas crear a tu gusto ese lugar perfecto para el reposo.

 

 

 

 

 

No te conozco de nada y no conozco tu situación específica.

No sé si ya haces algo durante el día para alcanzar ese estado de paz interior…

O si optimizas tu hogar y dormitorio para asegurar la relajación al llegar a casa.

Pero es posible que este método tenga las piezas clave que te faltan para completar ese rompecabezas (no literalmente, pero casi) que es el no descansar bien.

 

Y quizá ahora estás pensando:

“Bueno, ¿y tú quién eres?”

O:

“¿Por qué debería creer que lo que dices funciona?”

 

Lo primero es que no deberías creer que funciona.

No hasta que hayas comprobado por ti mismo que funciona.

Que este método ha sido probado en numerosas investigaciones, en algunas de las instituciones más relevantes a nivel mundial, puede significar poco para ti en este momento. Y es normal.

 

Y lo segundo, me presento rápidamente.

Me llamo Pablo Izaga, y nací y me crie en el rincón de España con las mejores playas (probablemente, del mundo).

Hace años estudié la carrera de arquitectura.

(Carrera que, por cierto, me introdujo a las largas noches sin dormir).

 

Tras varios años trabajando como arquitecto, fue en Estados Unidos, cursando mi máster en la Universidad de Harvard,

Donde di un giro a mi trayectoria profesional.

Estudiando y trabajando como investigador en esta misma universidad, profundicé en la ciencia del bienestar.

En el bienestar interior, y en los efectos (y riesgos) que tienen los espacios en la salud y la calidad de vida de las personas.

 

Y bueno.

Tampoco voy a dormirte ahora con mi historia.

Si quieres saber más sobre mí puedes echar un vistazo en Google, o leer algunas notas de prensa.

O incluso descargar algunos de mis artículos científicos.

Lo importante ahora es qué puedo hacer por ti.

Pues bien.

Te cuento.

Parte de mi tiempo la dedico a investigar.

Y otra parte la dedico a mejorar el sueño de algunas personas.

Para que pasen del desvelo a un mejor descanso.

Del estrés y tensión a una mayor relajación.

Del cansancio a tener más energía.

 

A algunas personas simplemente les doy una versión personalizada de ese método que te comentaba.

Y a otras les ofrezco además un programa de 3 semanas, en el que garantizo esos resultados.

 

Los beneficios de algunas de las estrategias que ofrezco son prácticamente inmediatos.

A partir de la primera semana o incluso en los primeros días se puede notar una reducción del tiempo en dormirte y una mejora en la calidad del descanso.

 

El periodo de 21 días que tiene el programa sirve también para asegurar que esas mejoras se mantienen en el tiempo.

Ya que el objetivo es que a los varios meses sigas manteniendo tu nueva calidad de vida.

De hecho, la duración de los resultados en las vidas de los que usan estas estrategias puede ser de hasta 5 años.

 

Por supuesto, cada persona es diferente.

Y no todas las personas y circunstancias encajan igual de bien con esta solución.

De nuevo, no te conozco de nada, y ahora mismo no puedo saber si podría servirte a ti o no.

Depende de tu situación específica actual.

 

Si quieres descubrir si puede beneficiarte,

Solo tienes que hacer clic en el botón que hay más abajo.

Al pulsar este botón se abrirá un formulario que podrás rellenar en un momento.

En este formulario tendrás la oportunidad de evaluar la calidad de tu descanso y tus niveles de energía en el último mes.

 

A partir de ahí, considerando tus circunstancias concretas, valoraré si podrías beneficiarte de este método o no.

En caso de que así sea, te lo diré en un correo electrónico.

 

Atención:

 

Tengo que avisarte de que rellenar dicho formulario no te garantiza nada.

Incluso si esto pudiera beneficiarte, rellenar el formulario no te asegura que vas a tener acceso a soluciones para dormir mejor ni recibir ningún tipo de asesoramiento personalizado por mi parte.

En cualquier caso, pueda beneficiarte o no, te lo diré.

Si quieres descubrirlo, haz clic en el botón y rellena el formulario ahora:

 

 

Dormir no es solo uno de los pilares más importantes de nuestra vida y de nuestra salud.

(Y especialmente importante a medida que vamos cumpliendo años).

Sino que dormir bien puede marcar la diferencia entre tener un día terrible, y un día espectacular.

Y así, cada día.

Depende de ti.

Si te gustaría saber si te puedes beneficiar o no, haz clic en el botón y rellena el formulario:

 

Por días espectaculares,

Y por noches todavía mejores,

Pablo Izaga

 

PD1. ¡Anda! Llegaste hasta el final de la página…

O, en el caso de que seas una de esas personas que saltan hasta abajo del todo, te resumo lo que puedes obtener aquí:

Pongo a tu disposición un método para que te duermas más rápido, descanses mejor, y tengas más energía durante el día.

Este es un método efectivo (probado por la ciencia) y 100% natural, que consiste en recuperar tu capacidad innata para relajarte.

Quizá puedes beneficiarte de este método. O quizá no.

Depende de tu situación actual y de tus circunstancias específicas.

Para descubrir si puedes beneficiarte, solo tienes que hacer clic en el botón de arriba y rellenar un sencillo formulario.

 

PD2. El día 21 de junio a las 23:59h se acaba la posibilidad de descubrirlo.